viernes, 18 de junio de 2010

Deepwater Horizon: ¿el Katrina de Obama o el Chernóbil de Estados Unidos?

La lentitud con la que el gobierno de Barack Obama ha enfrentado el desastre medioambiental provocado por BP en el Golfo de México, ha hecho que muchos medios comparen su reacción con la del gobierno de George W. Bush ante el huracán Katrina en 2005 (1).

El problema, sin embargo, parece ser más complejo.

En una entrevista reciente con PBS, Carl Safina, presidente y co-fundador del Blue Ocean Institute, declaró:

La gente en el Golfo está diciendo que Katrina va a parecer un mal día comparado con esto […] Yo creo que esto, más que algo como Katrina, es el Chernóbil de las grandes petroleras. Creo que es una catástrofe que muestra el enorme riesgo que esta industria representa para la salud pública, y para la salud de las comunidades.

Otros analistas opinan que esto va más allá de las petroleras.

Hace algunos años Dmitry Orlov escribió un ensayo sobre el inminente colapso económico de Estados Unidos y sus paralelismos con el colapso de la Unión Soviética, en el que afirmaba:

En la Unión Soviética, una vez que esa cosa llamada normalidad se agotó debido al punto muerto en Afganistán, el desastre de Chernóbil, y el estancamiento económico general, se continuó ejecutando a través de una gestión cuidadosa de los medios de comunicación hasta bien entrado el período conocido como glasnost. En los Estados Unidos, al tiempo que la economía no ha logrado crear suficientes puestos de trabajo durante varios años en fila, y toda la economía se inclina hacia la bancarrota, "business as usual" sigue siendo un producto que se vende bien, o eso nos han hecho creer. La normalidad estadounidense alrededor de 2005 parece tan inexpugnable como la normalidad soviética lo parecía alrededor de 1985.

ClubOrlov, un blog en el que se desarrollan las ideas de Orlov, publicó el mes pasado, bajo el título de "An American Chernobyl", un interesante artículo en el que se hace una profunda comparación entre las catástrofes y sus implicaciones:

Las dos catástrofes son análogas en los desafíos técnicos, administrativos y políticos sin precedentes que plantean su reparación […] Traduzca "accidente de trabajo" al ruso y de nuevo al inglés, y lo que se obtiene es "catástrofe tecnogénica". Este término ha sido ampliamente utilizado tras la catástrofe de Chernóbil. Es bastante más descriptivo que la frase flácida en inglés, y coloca la culpa, en última instancia, en quien debe recaer: en la tecnología, y en los tecnólogos y políticos que la empujan.

Pocos días después apareció "Deepwater Chernobyl", una nota del Daily Kos en el mismo sentido:

Parece que hay un paralelismo [entre el desastre nuclear de Chernóbil y] el desastre actual del Deepwater Horizon en que una vez más estamos presenciando que el hombre es capaz de desencadenar fuerzas incontrolables en su búsqueda de energía. Fuerzas contra las que no se tiene un plan de contingencia para hacer frente. Fuerzas capaces de devastar economías, destruyendo los medios de subsistencia y matando la vida silvestre contaminando el medio ambiente hasta tal punto que incluso las personas descubren que tienen de alejarse en vez de sufrir.

El derrame, y la actitud de BP ante el mismo, comienzan a provocar daños en la imagen del gobierno: según una encuesta de USA Today/Gallup, el 71% de los estadounidenses piensan que el presidente Obama no ha sido lo suficientemente duro con BP. De acuerdo a la misma encuesta, el 59% de los estadounidenses desean que BP pague todos los daños derivados del derrame petrolero, sin importar si esto implica el fin de sus operaciones.

Mientras tanto, y aunque fuentes del Departamento de Energía se empeñen en calificarlo de locura (2), algunas voces se han alzado para sugerir que, al igual que se hacía en la antigua Unión Soviética para cerrar pozos de gas fuera de control, se emplee ahora una explosión atómica controlada para contener el derrame petrolero (3).

jueves, 20 de mayo de 2010

El crash del 2010

Hace algunos meses leí en El País un artículo de Santiago Niño Becerra, un catedrático de Estructura Económica en la Facultad de Economía IQS de la Universidad Ramon Llull de Barcelona, que comenzaba así:

El mensaje oficial —en todas las economías, en todos los países— en este año que comienza es "Ya ha pasado lo peor; ahora a crecer de nuevo". Finalmente, la mayoría ha admitido que lo vivido en estos dos últimos años ha sido terrible, y lo sucedido en el primer semestre del 2009, lo más duro desde la Gran Depresión. Bien, como explico en mi libro El crash del 2010, lo sucedido es sólo la antesala de lo que está por llegar, lo sucedido ha sido la precrisis de la crisis sistémica que, entiendo, estallará a mediados del año en curso.

Al buscar más información sobre el autor encontré el video de un interesante debate que tuvo con el economista Luis Ayala Cañón en CNN+ en junio de 2009:


Su tesis coincidía, de cierto modo, con otras que he estado leyendo últimamente; de modo que, cuando el fin de semana pasado me topé con su libro en un establecimiento al sur de la ciudad, no dude en adquirirlo.


No pretendo en este post hacer una valoración crítica de la obra de Niño Becerra, puesto que no soy economista y apenas entiendo algunos conceptos básicos (Javier Cantero escribió una reseña crítica que resulta interesante al respecto); simplemente me gustaría resumir algunas de las ideas que el autor presenta en el libro de forma bastante amena, por cierto.

Niño Becerra basa su teoría en la existencia de ciclos económicos de 250 años caracterizados por un determinado modo de producción:

Los sistemas económico-sociales son elementos muy curiosos: con ligerísimas variaciones, todos tienen una duración de 250 años, todos se caracterizan por modos de hacer específicos [...], cada uno es evolución del anterior, en todos se han producido crisis más o menos importantes y crisis que afectan de forma irreversible a la esencia del sistema: las denominadas crisis sistémicas; y todos finalizan con una supercrisis que arrasa todo lo anterior y que sume el presente, durante al menos un par de décadas, en la negrura más absoluta; siempre ha sido así. (pág. 26)

Según Niño Becerra en los últimos 20 siglos hemos vivido 18 crisis sistémicas y la actual, la número 19 (que no sería la última del modo de producción capitalista nacido alrededor de 1820, tras el Congreso de Viena), simplemente sentaría las bases para el nacimiento de un nuevo modo de producción cuando se produzca la próxima crisis, esa sí terminal, alrededor de 2070.

Para argumentar esto, Niño Becerra hace un recorrido por la historia y las diferentes fases del capitalismo (desde la acumulación originaria de capital, hasta la globalización económica, poniendo especial énfasis en la Gran Depresión) concluyendo que el modo de producción capitalista está agotado:

Ahora tendremos que cambiar el modo como deben hacerse las cosas. Es lo que pondrá sobre la mesa la crisis del 2010: que hay que modificar la manera de funcionar porque la antigua se agotó por una razón elemental: es una manera de hacer las cosas absolutamente ineficiente. (pág. 159)

Para Niño Becerra el embrión teórico del nuevo modo de producción podría encontrarse en la Tercera Vía de Anthony Giddens:

Hoy la tendencia apunta hacia la buena administración, hacia el no-desperdicio, hacia lo necesario, hacia la eficiencia, hacia la productividad. Pero eso equivale al fin de ese bienestar sustentado en el desperdicio, por insostenible. (pág. 162)

Dos afirmaciones hechas en la parte final del libro llamaron mi atención: la primera, sobre el papel de las corporaciones y el fin del Estado:

[D]urante los años de crisis la importancia de las corporaciones aumentará aceleradamente consolidando un proceso que ya empezó en los años ochenta; este protagonismo creciente de las corporaciones se producirá a costa del papel del Estado: aquéllas irán desempeñando roles que hoy éstos llevan a cabo; de hecho, el declive del papel del Estado será uno de los signos más significativos de que el sistema político aún vigente está muriendo, al haber evolucionado el Estado hacia una posición cada vez más prescindible. (pág. 129)

La segunda, sobre la pocas posibilidades que tiene América Latina de enfrentar esta crisis con éxito:

Hacia el año 2020, cuando la crisis que seguirá al crash se haya dado oficialmente por acabada, los recursos que poseen los países latinoamericanos que hoy los producen continuarán ahí. La pregunta es si esos Estados habrán tenido la suficiente fuerza de cohesión para continuar existiendo como tales. (pág.179)

En uno de sus más reciente artículos, Niño Becerra afirma, con base en los acontecimientos actuales, que la crisis ya ha comenzado. De ser así, el panorama es bastante sombrío:

La crisis, la verdadera crisis, cuando estalle, a mediados del 2010, será tremenda, paralizante, una auténtica caída a plomo; será deflación, depresión, nada comparable a pasadas recesiones que usted haya vivido. Será algo semejante al sentimiento que se refleja en los rostros de las gentes que muestran las imágenes tomadas durante la Gran Depresión; unos rostros que, si nos hablasen, aunque lo hiciesen con las palabras de los años treinta, en realidad estarían hablándonos con las de mañana. Los de esas gentes son los rostros de una crisis profunda, sistémica, como la que en estos momentos ya está llamando a nuestras puertas. (pág. 186)

viernes, 5 de marzo de 2010

La burbuja inmobiliaria comercial

Desde hace algunos meses sigo las noticias económicas de EEUU con gran avidez. Como la economía mexicana es tan dependiente de la estadounidense, todo lo que ocurre allá se refleja acá más temprano que tarde.

Para algunos analistas, los paquetes de estímulo económico no han hecho más que diferir los efectos de la crisis. La situación es tan frágil, concluyen, que hay una buena cantidad de eventos que podrían desatar la próxima recaída; uno de ellos es, indudablemente, la burbuja inmobiliaria comercial.

Durante años las compañías constructoras levantaron edificios de oficinas, hoteles y centros comerciales con la misma o mayor velocidad con que erigían barrios residenciales. Durante años, también, las ganancias se multiplicaron con cada proyecto. Sin embargo, el exceso de oferta y la recesión han modificado el panorama de forma radical.

Los préstamos hipotecarios con vencimientos entre 2010 y 2014 alcanzan los $1,400 millardos de dólares; la mitad de esos préstamos están "bajo el agua", es decir, el inmueble se ha devaluado por debajo del valor de la hipoteca (1). La morosidad se ha multiplicado por 5 y no se espera que la situación mejore antes de 2012; el sector más golpeado es el hotelero, con un aumento de 1,175% (2).

Las pérdidas podrían llegar a los $300 millardos, y eso no es poco dinero para una banca duramente golpeada por la crisis. La FDIC, entidad encargada de proteger el dinero de los ahorradores en EEUU, tiene una lista de más de 700 bancos en problemas (3).

Los siguientes videos muestran la situación en Washington, DC, y en Nueva York.



Pero los edificios de oficinas, los hoteles y los pequeños comercios no son los únicos desarrollos inmobiliarios en situación difícil: los centros comerciales, modernos templos dedicados a la religión del consumo, también están en problemas. El desempleo, la nueva frugalidad y el recorte en créditos personales los están matando lentamente.

Gallup, una empresa dedicada a investigación de mercado, mide el gasto del consumidor estadounidense diariamente; los resultados de su encuesta son asombrosos: en agosto de 2008 el consumo promedio, tomando en cuenta las últimas 2 semanas, era de $104 USD; en marzo de 2010, había caído a $58 USD (4).


De acuerdo al LEAP/E2020, un think tank europeo de anticipación:

El consumidor tal como se lo conocía desde hace varias décadas ha muerto, totalmente, sin esperanzas de resucitar (5).

Hace algunos meses, mientras visitaba un centro comercial que está cerca de mi casa en México, me di cuenta que había una docena de locales vacíos. Una cadena siempre se rompe por el eslabón más débil, de modo que, aunque el patrón no se repetía en otros centros comerciales, me pareció que sólo era cuestión de tiempo para que eso ocurriera.

Hoy finalmente descubrí 4 locales vacíos en otro centro comercial cerca de mi trabajo. ¿Será éste el inicio de una situación similar en el país?

domingo, 28 de febrero de 2010

Prólogo

Hace algunas semanas me topé con el video de una interesante conferencia dictada por el doctor Albert Bartlett hace algunos años. La conferencia lleva por título "Aritmética, población y energía" y en ella el doctor Bartlett desarrolla, como tesis central, su idea de que el más grande defecto de la raza humana es nuestra incapacidad de entender la función exponencial.

Una de las partes que más me impresionó fue cuando el doctor Bartlett, al hablar del crecimiento sostenido en un ambiente finito, utiliza el siguiente ejemplo:

Las bacterias crecen por duplicación. Una bacteria se divide para crear dos, esas dos se dividen para crear 4, las 4 se convierten en 8, 16 y así sucesivamente. Supongamos que tenemos bacterias que se duplican de esta forma cada minuto. Supongamos que ponemos una de estas bacterias en una botella vacía a las 11:00 de la mañana y observamos que la botella está llena a las 12:00 del día. Ahí tenemos nuestro caso de crecimiento sostenido ordinario: tiene un tiempo de duplicación de un minuto en el ambiente finito de una botella.

Ahora quiero hacerles tres preguntas. Número uno: ¿a qué hora se llenó la botella a la mitad? Bien, ¿creerán que fue a las 11:59, un minuto antes de las 12:00? Eso es debido a que las bacterias se duplican en número cada minuto.

Y la segunda pregunta: si ustedes fueran una bacteria promedio en esa botella, ¿a qué hora se darían cuenta que se está agotando su espacio? Bueno, echemos un vistazo a los últimos minutos en la botella. A las 12:00 del día, estaba llena; un minuto antes, está medio llena; 2 minutos antes, está llena en una cuarta parte; antes 1/8; antes 1/16. Déjenme preguntar, 5 minutos antes de las 12:00, cuando la botella está llena sólo al 3% y el 97% de su espacio está disponible para su desarrollo, ¿cuántos de ustedes se darían cuenta de que hay un problema?

Ustedes se preguntarán, ¿a qué viene todo esto? Bueno, en los últimos tiempos he estado leyendo bastante y las cosas que leo me preocupan. Pienso que estamos justo al 5 para las 12:00 y no nos damos cuenta del problema.

La idea de este blog es compartir información y algunas inquietudes que me surgen tras la lectura de noticias económicas, políticas y sociales entre otras. Espero que resulte interesante.