The most stressful job in the world? pic.twitter.com/esoVbS3BzTSin comentarios…
— Historical Pics (@HistoricalPics) 8 de diciembre de 2014
Este blog pretende ser una provocación para la reflexión. Y tú, ¿ya te diste cuenta de lo que está pasando?
lunes, 8 de diciembre de 2014
¿El trabajo más estresante del mundo?
domingo, 5 de octubre de 2014
La televisión es privación sensorial
México es un país de una clase modesta muy jodida, que no va a salir de
jodida. Para la televisión es una obligación llevar diversión a esa
gente y sacarla de su triste realidad y de su futuro difícil.
Emilio Azcárraga Milmo (1993)
Emilio Azcárraga Milmo (1993)
Desde hace 6 meses casi no veo televisión. Creo que, quitando media docena de partidos del Mundial, debo haber visto una hora cuando mucho.
Hace un par de días conversábamos en casa sobre cuanto esto influye en la buena comunicación que mantenemos.
Unas semanas atrás comencé finalmente a leer Four Arguments for the Elimination of Television de Jerry Mander, un libro al que le tenía echado el ojo desde hace algún tiempo y que compré usado por $0.99 dólares.
El libro fue escrito en 1978 y es muy interesante. Mander, un ex-publicitario devenido activista social, argumenta que, independientemente del contenido transmitido, la televisión tiene efectos negativos sobre las personas, haciéndolas más pasivas, cambiando sus relaciones familiares y su comprensión de los fenómenos naturales debido al carácter plano y limitado de la información que se recibe.
Desde que comencé el libro no dejo de preguntarme si existe algún análisis similar sobre los efectos de la internet y las redes sociales en la actualidad.
A continuación un breve fragmento:
La televisión es privación sensorial
He dibujado previamente un paralelo entre la vida moderna y las condiciones de privación sensorial. Los ambientes artificiales reducen y limitan la experiencia sensorial para ajustarse a su propia nueva realidad confinada. El efecto y el propósito de esta limitación es aumentar la concientización y el foco en el trabajo, las mercancías, el entretenimiento, los espectáculos y otras drogas que la sociedad utiliza para mantenernos dentro de sus límites.
Podemos considerar a la televisión como un avance en esa condición ya prevalente. Sentados en cuartos oscuros, con el entorno natural ensombrecido, los otros seres humanos atenuados, sólo dos sentidos funcionando (ambos dentro de un rango muy estrecho) los ojos y otras funciones del cuerpo silenciadas, mirando luz por horas y horas, la experiencia se parece más a la privación sensorial que cualquier cosa anterior.
La televisión aísla a las personas del entorno, de los otros, y de sus propios sentidos. En tal condición, los dos sentidos que se encuentra operando parcialmente no pueden beneficiarse de la combinación usual de la información que los humanos emplean para deducir el significado de su entorno. Todo significado viene de este campo de información reducido.
Sabemos que es una verdad aceptada acerca de la privación sensorial que las personas no tienen más remedio que centrarse en las imágenes de su cerebro. Y sabemos que, en condiciones de privación sensorial, no contando con más recursos que las imágenes mentales, las personas son mucho más susceptibles a la sugestión.
Cuando usted está viendo televisión, usted está experimentando imágenes mentales. A diferencia de la mayoría de los experimentos de privación sensorial, estas imágenes mentales no son suyas, sino de otra persona. Debido a que sus otras capacidades se encuentran sometidas y el resto del mundo atenuado, estas imágenes seguramente pueden tener un extraordinario grado de influencia. ¿Estoy diciendo que esto es lavado de cerebro, hipnosis, zapeo mental o algo parecido? Bueno, no hay duda de que alguien está hablando en su mente y quiere que usted haga algo.
En primer lugar, manténgase viendo.
En segundo lugar, lleve las imágenes a su cabeza.
En tercer lugar, compre algo.
En cuarto lugar, sintonícenos mañana.
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| Televisión (Foto: David Ross) |
jueves, 22 de mayo de 2014
Fue en la estación del metro… Pinheiros
El día comenzó mal: un grupo disidente del Sindicato dos Motoristas de São Paulo rechazaba el acuerdo alcanzado entre sus dirigentes y los representantes de las empresas que operan las diferentes rutas de autobuses de la ciudad y se declaraba en huelga (1), poniendo de cabeza el tránsito y haciendo aún peor el cotidiano infierno que viven millones de paulistanos que utilizan el transporte público para trasladarse entre sus hogares y sus empleos.
La escena ocurrió el 20 de mayo de 2014 en la estación Pinheiros de la nueva línea 4 (amarilla) que da acceso también a la línea 9 de la CPTM (ferrocarril metropolitano): miles de personas intentando movilizarse hacia afuera, hacia adentro, hacia cualquier lado… el personal de seguridad de la estación completamente rebasado:
A aquellos que continúan quejándose del aumento al boleto del metro de la Ciudad de México sería bueno informarles que el costo del viaje en São Paulo es de casi $18 pesos mexicanos…
La escena ocurrió el 20 de mayo de 2014 en la estación Pinheiros de la nueva línea 4 (amarilla) que da acceso también a la línea 9 de la CPTM (ferrocarril metropolitano): miles de personas intentando movilizarse hacia afuera, hacia adentro, hacia cualquier lado… el personal de seguridad de la estación completamente rebasado:
A aquellos que continúan quejándose del aumento al boleto del metro de la Ciudad de México sería bueno informarles que el costo del viaje en São Paulo es de casi $18 pesos mexicanos…
domingo, 26 de enero de 2014
São Paulo en la visión de Claude Lévi-Strauss
Claude Lévi-Strauss, antropólogo y etnólogo francés, vivió entre 1935 y 1939 en Brasil a donde llegó para dar clases de sociología en la recién creada Universidad de São Paulo. En 1955 publicó Tristes trópicos, un ensayo en el que documentaba sus viajes y trabajo de campo en el país.
São Paulo es hoy una megalópolis deshumanizada en la que sobreviven 20 millones de personas. Fundada el 25 de enero de 1554, São Paulo fue durante mucho tiempo una villa pobre y abandonada. En 1870 la ciudad contaba con apenas 30 mil habitantes. La expansión de la producción de café, primero, y la industrialización, después, cambiarían para siempre su suerte.
Ayer São Paulo cumplió 460 años y, como un homenaje, quiero compartir este fragmento del libro de Lévi-Strauss.
São Paulo es hoy una megalópolis deshumanizada en la que sobreviven 20 millones de personas. Fundada el 25 de enero de 1554, São Paulo fue durante mucho tiempo una villa pobre y abandonada. En 1870 la ciudad contaba con apenas 30 mil habitantes. La expansión de la producción de café, primero, y la industrialización, después, cambiarían para siempre su suerte.
Ayer São Paulo cumplió 460 años y, como un homenaje, quiero compartir este fragmento del libro de Lévi-Strauss.
São Paulo
Hubo quien maliciosamente definió a América como una tierra que pasó de la barbarie a la decadencia sin haber conocido la civilización. Con más acierto podría aplicarse la fórmula a las ciudades del Nuevo Mundo: pasan directamente de la lozanía a la decrepitud, pero nunca son antiguas. Una estudiante brasileña vino a mí llorando después de su primer viaje a Francia. París le había parecido sucia, con sus edificios ennegrecidos. La blancura y la limpieza eran los únicos criterios de que disponía para apreciar una ciudad. Las ciudades americanas, a diferencia de las de tipo monumental, jamás incitan a un paseo fuera del tiempo, ni conocen esa vida sin edad que caracteriza a las más bellas ciudades que han llegado a ser objeto de contemplación y de reflexión, y no tan sólo instrumentos de la función urbana. En las ciudades del Nuevo Mundo, ya sea Nueva York, Chicago o São Paulo (estas dos últimas se comparan muy a menudo), lo que impresiona no es la falta de vestigios; esta ausencia es un elemento de su significación. Al revés de esos turistas europeos que se enfurruñan porque no pueden agregar otra catedral del siglo XIII a su catálogo, me alegra adaptarme a un sistema sin dimensión temporal para interpretar una forma diferente de civilización. Pero caigo en el error inverso: ya que estas ciudades son nuevas, y de su novedad tienen su ser y su justificación, no puedo perdonarles que no lo sigan siendo. Para las ciudades europeas, el paso de los siglos constituye una promoción; para las americanas, el de los años es una decadencia. No sólo están recientemente construidas, sino que lo están para renovarse con la misma rapidez con que fueron edificadas, es decir, mal. En el momento de levantarse, los nuevos barrios casi ni son elementos urbanos: demasiado brillantes, demasiado nuevos, demasiado alegres para eso. Más bien parecen una feria, una exposición internacional construida sólo por unos meses. Luego de ese lapso la fiesta termina y esas grandes figurillas languidecen: las fachadas se escaman, la lluvia y el hollín dejan sus huellas, el estilo pasa de moda, la disposición primitiva desaparece bajo las demoliciones que exige una nueva impaciencia. No son ciudades nuevas en contraste con ciudades antiguas, sino ciudades con un ciclo de evolución muy corto comparadas con otras de ciclo lento. Ciertas ciudades de Europa se adormecen dulcemente en la muerte; las del Nuevo Mundo viven febrilmente en una enfermedad crónica; son perpetuamente jóvenes y sin embargo nunca sanas.
Cuando visité Nueva York y Chicago en 1941 o cuando llegué a São Paulo en 1935, me asombró en primer lugar no lo nuevo, sino la precocidad de los estragos del tiempo. No me sorprendí de que a estas ciudades les faltaran diez siglos; me impresionó comprobar que muchos de sus barrios tuvieran ya cincuenta años, que sin ninguna vergüenza dieran muestras de tal marchitamiento, ya que, en suma, el único adorno que podrían pretender sería el de una juventud, fugitiva para ellos tanto como para seres vivientes. Chatarra, tranvías rojos como vehículos de bomberos, bares de caoba con balaustrada de latón pulido, depósitos de ladrillos en callejuelas solitarias donde sólo el viento barre las basuras, parroquias rústicas al pie de las oficinas y Bolsas con estilo de catedrales; laberintos de inmuebles oxidados que cuelgan sobre abismos entrecruzados por zanjas, puentes giratorios y andamios. ¡Oh, Chicago, imagen de las Américas, ciudad que sin cesar crece en altura por la acumulación de sus propios escombros que soportan nuevas construcciones! No sorprende que en ti el Nuevo Mundo ame tiernamente la memoria de los tiempos del 1880; pues la única antigüedad que él puede pretender en su sed de renovación es esta humilde distancia de medio siglo, demasiado breve para favorecer el juicio de nuestras ciudades milenarias, pero que le da, a él, que no se cuida del tiempo, una pequeña oportunidad para enternecerse por su juventud transitoria.
En 1935, los habitantes de São Paulo se enorgullecían de que en su ciudad se construyera, como término medio, una casa por hora. Entonces se trataba de mansiones; me aseguran que el ritmo sigue siendo el mismo, pero para las casas de departamentos. La ciudad se desarrolla a tal velocidad que es imposible trazar el plano; todas las semanas habría que hacer una nueva edición. Hasta parece que si se acude en taxi a una cita fijada con algunas semanas de anticipación, puede ocurrir que uno se adelante al barrio por un día. En estas condiciones, evocar recuerdos de hace veinte años es como contemplar una fotografía ajada. A lo sumo puede presentar un interés documental. Desalojo los bolsillos de mi memoria y entrego lo que queda a los archivos municipales.
Por esa época se describía a São Paulo como una ciudad fea. Sin duda, las casas de departamentos del centro eran pomposas y pasadas de moda. La presuntuosa indigencia de su ornamentación se agravaba aún más por la pobreza de la construcción; las estatuas y guirnaldas no eran de piedra, sino de yeso embadurnado de amarillo para simular una pátina. En general, la ciudad presentaba los tonos sostenidos y arbitrarios que caracterizan esas malas construcciones donde el arquitecto ha tenido que recurrir al revoque para proteger y disimular la base.
En las construcciones de piedra las extravagancias del estilo 1890 se pueden disculpar, en parte, por la gravedad y la densidad del material; se ubican en su carácter de accesorios. Pero en las otras, esas cuidadosas tumefacciones recuerdan las improvisaciones dérmicas de la lepra. Bajo los colores falsos, las sombras resaltan más negras; calles estrechas no permiten, a una capa de aire demasiado delgada, «crear atmósfera», y de todo ello resulta un sentimiento de irrealidad, como si no fuera una ciudad, sino una falsa apariencia de construcciones rápidamente edificadas para las necesidades de una representación teatral o de una secuencia cinematográfica.
Y sin embargo, São Paulo nunca me pareció fea: era una ciudad salvaje como lo son todas las ciudades americanas (a excepción, quizá, de Washington, D.C., que no era ni salvaje ni domesticada, sino que más bien se hallaba cautiva y muerta de aburrimiento en la jaula estrellada de avenidas detrás de las cuales la encerró Lenfant). En ese tiempo, São Paulo aún no había sido domada. Construida al principio sobre una terraza en forma de espolón que apuntaba hacia el norte, en la confluencia de dos pequeños ríos —Anhangabaú y Tamanduateí, que un poco más abajo se vuelcan en el Tietê, afluente del Paraná—, era una simple «reducción» de indios, un centro misionero donde los jesuítas portugueses, desde el siglo XVI, trataban de agrupar a los salvajes para iniciarlos en las virtudes de la civilización. Sobre el talud que desciende hacia el Tamanduateí y que domina los barrios populares del Braz y de la Penha, subsistían aún en 1935 algunas callejuelas provincianas y largas plazas cuadradas y cubiertas de hierba, rodeadas de casas bajas con techo de tejas y ventanitas enrejadas y encaladas, con una austera iglesia parroquial a un lado, sin otra decoración que el doble arco canopial que recortaba un frontón barroco en la parte superior de la fachada. Muy lejos hacia el norte, el Tietê estiraba sus meandros plateados en las vaneas —aguazales que poco a poco se iban transformando en ciudades—, rodeadas de un rosario irregular de barrios y de loteos. Inmediatamente detrás estaba el centro de los negocios, fiel al estilo y a las aspiraciones de la Exposición de 1889: la Praça da Sé, plaza de la Catedral, un poco cantero, un poco ruina; después, el famoso Triángulo, del que la ciudad estaba tan orgullosa como Chicago de su Loop: zona del comercio formada por la intersección de las calles Direita, São Bento y 15 de Novembro, vías abarrotadas de letreros donde se apiñaba una multitud de comerciantes y empleados que, por medio de una vestimenta oscura, proclamaban su fidelidad a los valores europeos o norteamericanos, al mismo tiempo que su arrogancia por los ochocientos metros de altura que los liberaban de las languideces del trópico (que pasa, sin embargo, por el centro de la ciudad).
En São Paulo, en el mes de enero, la lluvia no «llega»; se engendra en la humedad del ambiente, como si el vapor de agua que embebe todo se materializara en perlas acuáticas que, cayendo copiosamente, se vieran frenadas por su afinidad con toda esa bruma a través de la cual se deslizan. No se trata de una lluvia a rayones como la de Europa, sino de un centelleo pálido, formado en multitud de bolitas de agua que ruedan en una atmósfera húmeda: cascada de claro caldo de tapioca. La lluvia no cesa cuando pasa la nube, sino cuando el aire del lugar, por la punción lluviosa, se desembaraza suficientemente de un exceso de humedad. Entonces el cielo se aclara, se vislumbra un azul muy pálido entre las nubes rubias, mientras que a través de las calles corren torrentes alpinos.
En el extremo norte de la terraza se abría un gigantesco tajo: el de la avenida São João, arteria de varios kilómetros, que comenzaban a trazar paralelamente al Tietê, siguiendo el recorrido de la antigua ruta del norte que llevaba hacia Itu, Sorocaba y las ricas plantaciones de Campinhas. La avenida, que nacía en el extremo del espolón, descendía hacia los escombros de viejos barrios. Primero dejaba a la derecha la calle Florencio de Abreu, que llevaba a la estación, entre bazares sirios que abastecían a todo el interior de chucherías, y apacibles talleres de talabarteros y tapiceros donde se fabricaban aún erguidas sillas de cuero labrado, gualdrapas de grueso algodón retorcido, aperos decorados de plata repujada al estilo de los plantadores y antiguos guías del matorral próximo; después pasaba al pie del entonces único e inacabado rascacielos —el rosado Predio Martinelli— y excavaba los Campos Elíseos, otrora morada de los ricos, donde las mansiones de madera pintada se descalabraban en medio de jardines de eucaliptos y mangos. La popular Santa Ifigênia estaba rodeada por un barrio reservado; cuchitriles con entrepiso levantado albergaban a las rameras que llamaban a los clientes por las ventanas. En fin, en las orillas de la ciudad progresaban los loteos pequeño-burgueses de Perdizes y de Água Branca, que se asentaban al sudoeste, en la colina verdegueante y más aristocrática de Pacaembu.
Hacia el sur, la terraza continúa elevándose. La trepan modestas avenidas unidas en la cima, sobre el mismo espinazo del relieve, por la Avenida Paulista, que bordea las residencias antaño fastuosas, estilo casino o estación termal, de los millonarios del pasado medio siglo. Bien al fondo, hacia el este, la avenida domina la llanura sobre el barrio nuevo de Pacaembu, donde se edifican mansiones cúbicas, mezcladas a lo largo de avenidas sinuosas espolvoreadas con el azul-violeta de los jacarandas en flor, entre declives de césped y terraplenes ocres. Pero los millonarios abandonaron la Avenida Paulista. Siguiendo la expansión de la ciudad, descendieron con ella por la parte sur de la colina hacia apacibles barrios con calles sinuosas. Sus residencias, de inspiración californiana, de cemento micáceo y con balaustradas de hierro forjado, se dejan adivinar al fondo de parques podados, en los bosquecillos rústicos donde se hacen esos lotes para los ricos.
Al pie de casas de departamentos de hormigón se extienden pastaderos de vacas; un barrio surge como un espejismo; avenidas bordeadas de lujosas residencias se interrumpen a ambos lados de los barrancos; un torrente cenagoso circula entre los bananeros, sirviendo a la vez como fuente y albañal a casuchas de argamasa construidas sobre encañizados de bambú, donde vive la misma población negra que en Rio acampaba en la cima de los morros. Las cabras corren a lo largo de las pendientes. Ciertos lugares privilegiados de la ciudad consiguen reunir todos los aspectos. Así, a la salida de dos calles divergentes que conducen hacia el mar, se desemboca al pie de la barranca del río Anhangabaú, franqueado por un puente que es una de las principales arterias de la ciudad. El bajo fondo está ocupado por un parque estilo inglés: extensiones de césped con estatuas y pabellones, mientras que en la vertical de los dos taludes se elevan los principales edificios: el Teatro Municipal, el hotel Explanada, el Automóvil Club y las oficinas de la compañía canadiense que provee la iluminación eléctrica y los transportes. Sus masas heterogéneas se enfrentan en un desorden coagulado. Esos inmuebles en pugna evocan grandes rebaños de mamíferos reunidos por la noche alrededor de un pozo de agua, por un momento titubeantes e inmóviles, condenados, por una necesidad más apremiante que el miedo, a mezclar temporariamente sus especies antagónicas. La evolución animal se cumple de acuerdo con fases más lentas que las de la vida urbana; si contemplara hoy el mismo paraje, quizá comprobaría que el híbrido rebaño ha desaparecido, pisoteado por una raza más vigorosa y más homogénea de rascacielos implantados en esas costas, fosilizadas por el asfalto de una autopista.
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| Intervención urbana en el barrio paulistano de Vila Madalena. |
domingo, 2 de septiembre de 2012
Herman Daly y la falacia del conocimiento infinito como impulsor del crecimiento infinito
Herman Daly es un hombre sabio. Discípulo de Nicholas Georgescu-Roegen y creador del concepto de crecimiento antieconómico, fue economista senior en el Departamento de Medio Ambiente del Banco Mundial, donde trabajó desarrollando las directrices políticas relacionadas con el desarrollo sostenible.
Daly es uno de los mayores defensores del concepto de economía del estado estacionario, idea sobre la que escribe regularmente en el blog de CASSE, el Centro para la Promoción de la Economía del Estado Estacionario.
Daly publicó ahí recientemente un interesante artículo titulado Ocho falacias acerca del crecimiento, del cual comparto un fragmento que me resultó especialmente esclarecedor.
Daly es uno de los mayores defensores del concepto de economía del estado estacionario, idea sobre la que escribe regularmente en el blog de CASSE, el Centro para la Promoción de la Economía del Estado Estacionario.
Daly publicó ahí recientemente un interesante artículo titulado Ocho falacias acerca del crecimiento, del cual comparto un fragmento que me resultó especialmente esclarecedor.
6. El conocimiento es el recurso definitivo y dado que el crecimiento del conocimiento es infinito, éste puede impulsar el crecimiento económico sin límites. Estoy ávido de conocimiento para sustituir los recursos materiales en la medida de lo posible, y por lo tanto abogo, tanto por los impuestos para encarecer los recursos, como por la reforma de patentes para abaratar el conocimiento. Pero si tengo hambre, quiero comida real en el plato, no el conocimiento de un millar de recetas en la internet. Por otra parte, la capacidad básica de renovación de la ignorancia me hace dudar que el conocimiento puede salvar la economía de crecimiento. La ignorancia es renovable, principalmente porque bebés ignorantes reemplazan a ancianos cultos en cada generación. Además, una gran cantidad de conocimiento registrado es destruido por incendios, inundaciones y polillas. El almacenamiento digital moderno no parece ser inmune al paso del tiempo o a la nueva polilla, el virus informático. Para ser eficaz en el mundo, el conocimiento debe existir en la mente de alguien (no sólo en la biblioteca o en la internet) de lo contrario, es inerte. Y aun cuando el conocimiento aumenta, no crece de manera exponencial como dinero en el banco. Algún conocimiento viejo es refutado o anulado por nuevo conocimiento, y algún conocimiento nuevo es el descubrimiento de nuevos límites biofísicos y sociales para el crecimiento.
El nuevo conocimiento debe ser siempre una sorpresa: si pudiéramos predecir su contenido entonces ya tendríamos que haberlo sabido y no sería realmente nuevo. Contrariamente a las expectativas comunes, el nuevo conocimiento no siempre es una sorpresa agradable para el crecimiento de la economía, con frecuencia son malas noticias. Por ejemplo, el cambio climático producto de los gases de efecto invernadero fue hasta hace poco nuevo conocimiento, como lo fue el descubrimiento del agujero de la capa de ozono. ¿Cómo se puede apelar al nuevo conocimiento como la panacea cuando el contenido del nuevo conocimiento debe ser necesariamente una sorpresa? Por supuesto, puede que tengamos suerte con el nuevo conocimiento pero, ¿debemos dar por descontada la incertidumbre? ¿Por qué no contar los pollos después de que nacen?
jueves, 7 de junio de 2012
Ray Bradbury in memoriam
El hombre ilustrado se dio la vuelta a la luz de la luna. Se dio la vuelta otra vez… y otra
vez… y otra vez…
Ray Bradbury (El Hombre Ilustrado, 1951)
Ray Bradbury (El Hombre Ilustrado, 1951)
Ray Bradbury, autor de Fahrenheit 451 y unos de los mayores escritores de ciencia ficción del siglo XX, murió hace un par de días a los 91 años.
Dejo con ustedes, a manera de homenaje, un fragmento de uno sus cuentos más hermosos.
Calidoscopio (fragmento)
[…]
Adioses innumerables, despedidas breves. El gran cerebro, extraviado, se desintegraba. Los componentes de aquel cerebro, que habían trabajado con eficiencia y perfección dentro de la caja craneal de la nave espacial, cuando ésta aún surcaba el espacio, morían uno a uno. Todo el significado de sus vidas saltaba hecho añicos. Igual que el cuerpo muere cuando el cerebro deja de funcionar, el espíritu de la nave, todo el tiempo que habían pasado juntos, lo que los unos significaban para los otros, todo eso moría. Applegate ya no era más que un dedo arrancado del cuerpo paterno, ya nunca más sería motivo de desprecio o intrigas. El cerebro había estallado y sus fragmentos inútiles, faltos de misión que cumplir, se desperdigaban. Las voces desaparecieron y el espacio quedó en silencio. Hollis estaba solo, cayendo.
Todos estaban solos. Sus voces se habían desvanecido como los ecos de palabras divinas vibrando en el cielo estrellado. El capitán marchaba hacia el Sol. Stone se alejaba entre la nube de meteoritos, y Stimson, encerrado en sí mismo. Applegate iba hacia Plutón. Smith, Turner, Underwood… Los restos del calidoscopio, las piezas de lo que otrora fue algo coherente, se esparcían por el espacio.
«¿Y yo? —pensó Hollis—. ¿Qué puedo hacer? ¿Puedo hacer algo para compensar una vida terrible y vacía? Si pudiera hacer algo para reparar la mezquindad de todos estos años, el absurdo del que ni siquiera me daba cuenta… Pero no hay nadie aquí. Estoy solo. ¿Cómo hacer algo que valga la pena cuando se está solo? Es imposible. Mañana por la noche me estrellaré contra la atmósfera de la Tierra. Arderé, y mis cenizas se esparcirán por todos los continentes. Seré útil. Sólo un poco, pero las cenizas son cenizas y se mezclarán con la tierra.»
Caía rápidamente, como una bala, como un guijarro, como una pesa metálica. Sereno, ni triste ni feliz… Lo único que deseaba, cuando todos los demás se habían ido, era hacer algo válido, algo que sólo él sabría.
«Cuando entre en la atmósfera, arderé como un meteoro.»
—Me pregunto si alguien me verá —dijo en voz alta.
Desde un camino, un niño alzó la vista hacia el cielo.
—¡Mira, mamá! ¡Mira! —gritó—. ¡Una estrella fugaz!
La estrella blanca, resplandeciente, caía en el polvoriento cielo de Illinois.
—Pide un deseo —dijo la madre del niño—. Pide un deseo.
(1949)
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| Foto: Eneas. |
jueves, 31 de mayo de 2012
Mineria espacial o cómo hacer pasar un camello por el ojo de una aguja
Sin embargo, para el momento en que la fragmentación reduzca la población de objetos grandes, el entorno de desechos resultante será probablemente demasiado hostil para el uso futuro del espacio.
Donald J. Kessler, (Collisional cascading: The limits of population growth in low earth orbit, 2002)
Donald J. Kessler, (Collisional cascading: The limits of population growth in low earth orbit, 2002)
Ocurrió hace un par de días: la discusión habitual en el café de costumbre, tras la comida con los compañeros de trabajo, se tornó bizarra.
Todo comenzó al comentar lo absurdas que me parecen, entre tantos problemas y aprietos que enfrentamos en la actualidad, iniciativas como la anunciada hace algunas semanas por una empresa basada en Seattle, Washington:
Puede que sea la fiebre del platino lo que acabe abriendo la última frontera. Una empresa llamada Planetary Resources ha anunciado sus planes de explotar asteroides que pasen cerca de la Tierra con el fin de ofrecer suministros a futuros viajeros interplanetarios y traer metales preciosos como el platino.
La iniciativa puede antojarse inverosímil, pero ha atraído a algunos inversores de renombre, entre ellos Larry Page y Eric Schmidt, de Google, así como suculentos contratos de desarrollo tecnológico. “Si creemos que los recursos del espacio son esenciales para los viajes del futuro, inevitablemente llegaremos a la conclusión de que los asteroides, o más concretamente los que pasan cerca de la Tierra, son el trampolín hacia el resto del sistema solar”, opina Eric C. Anderson, uno de los cofundadores de la empresa.
Puesto que un asteroide no contiene aire y su fuerza de gravedad es ínfima, llegar a él es relativamente fácil. A diferencia de la Luna o Marte, una nave excavadora robotizada no necesitaría paracaídas ni un motor potente para llegar hasta un pequeño asteroide y adosarse a él. “Es probable que existan unos 1.500 asteroides cercanos a la Tierra a los cuales es más sencillo llegar, en lo que a energía se refiere, que a la superficie de la Luna”, dice Anderson. (1)
Olvidémonos de la basura espacial y del Síndrome de Kessler; ya lo sé: con la ayuda de la tecnología el ser humano es capaz de realizar cualquier cosa que se proponga.
Ustedes me disculparán pero, tras ver el video promocional, no pude más que reír recordando este maravilloso cuento de Juan José Arreola:
En verdad os digo
Todas las personas interesadas en que el camello pase por el ojo de la aguja, deben inscribir su nombre en la lista de patrocinadores del experimento Niklaus.
Desprendido de un grupo de sabios mortíferos, de esos que manipulan el uranio, el cobalto y el hidrógeno, Arpad Niklaus deriva sus investigaciones actuales a un fin caritativo y radicalmente humanitario: la salvación del alma de los ricos.
Propone un plan científico para desintegrar un camello y hacerlo que pase en chorro de electrones por el ojo de una aguja. Un aparato receptor (muy semejante en principio a la pantalla de televisión) organizará los electrones en átomos, los átomos en moléculas y las moléculas en células, reconstruyendo inmediatamente el camello según su esquema primitivo. Niklaus ya logró cambiar de sitio, sin tocarla, una gota de agua pesada. También ha podido evaluar, hasta donde lo permite la discreción de la materia, la energía cuántica que dispara una pezuña de camello. Nos parece inútil abrumar aquí al lector con esa cifra astronómica.
La única dificultad seria en que tropieza el profesor Niklaus es la carencia de una planta atómica propia. Tales instalaciones, extensas como ciudades, son increíblemente caras. Pero un comité especial se ocupa ya en solventar el problema económico mediante una colecta universal. Las primeras aportaciones, todavía un poco tímidas, sirven para costear la edición de millares de folletos, bonos y prospectos explicativos, así como para asegurar al profesor Niklaus el modesto salario que le permite proseguir sus cálculos e investigaciones teóricas, en tanto se edifican los inmensos laboratorios.
En la hora presente, el comité sólo cuenta con el camello y la aguja. Como las sociedades protectoras de animales aprueban el proyecto, que es inofensivo y hasta saludable para cualquier camello (Niklaus habla de una probable regeneración de todas las células), los parques zoológicos del país han ofrecido una verdadera caravana. Nueva York no ha vacilado en exponer su famosísimo dromedario blanco.
Por lo que toca a la aguja, Arpad Niklaus se muestra muy orgulloso, y la considera piedra angular de la experiencia. No es una aguja cualquiera, sino un maravilloso objeto dado a luz por su laborioso talento. A primera vista podría ser confundida con una aguja común y corriente. La señora Niklaus, dando muestra de fino humor, se complace en zurcir con ella la ropa de su marido. Pero su valor es infinito. Está hecha de un portentoso metal todavía no clasificado, cuyo símbolo químico, apenas insinuado por Niklaus, parece dar a entender que se trata de un cuerpo compuesto exclusivamente de isótopos de níkel. Esta sustancia misteriosa ha dado mucho que pensar a los hombres de ciencia. No ha faltado quien sostenga la hipótesis risible de un osmio sintético o de un molibdeno aberrante, o quien se atreva a proclamar públicamente las palabras de un profesor envidioso que aseguró haber reconocido el metal de Niklaus bajo la forma de pequeñísimos grumos cristalinos enquistados en densas masas de siderita. Lo que se sabe a ciencia cierta es que la aguja de Niklaus puede resistir la fricción de un chorro de electrones a velocidad ultracósmica.
En una de esas explicaciones tan gratas a los abstrusos matemáticos, el profesor Niklaus compara el camello en tránsito con un hilo de araña. Nos dice que si aprovecháramos ese hilo para tejer una tela, nos haría falta todo el espacio sideral para extenderla, y que las estrellas visibles e invisibles quedarían allí prendidas como briznas de rocío. La madeja en cuestión mide millones de años luz, y Niklaus ofrece devanarla en unos tres quintos de segundo.
Como puede verse, el proyecto es del todo viable y hasta diríamos que peca de científico. Cuenta ya con la simpatía y el apoyo moral (todavía no confirmado oficialmente) de la Liga Interplanetaria que preside en Londres el eminente Olaf Stapledon.
En vista de la natural expectación y ansiedad que ha provocado en todas partes la oferta de Niklaus, el comité manifiesta un especial interés llamando la atención de todos los poderosos de la tierra, a fin de que no se dejen sorprender por los charlatanes que están pasando camellos muertos a través de sutiles orificios. Estos individuos, que no titubean en llamarse hombres de ciencia, son simples estafadores a caza de esperanzados incautos. Proceden de un modo sumamente vulgar, disolviendo el camello en soluciones cada vez más ligeras de ácido sulfúrico. Luego destilan el líquido por el ojo de la aguja, mediante una clepsidra de vapor, y creen haber realizado el milagro. Como puede verse, el experimento es inútil y de nada sirve financiarlo. El camello debe estar vivo antes y después del imposible traslado.
En vez de derretir toneladas de cirios y de gastar dinero en indescifrables obras de caridad, las personas interesadas en la vida eterna que posean un capital estorboso, deben patrocinar la desintegración del camello, que es científica, vistosa y en último término lucrativa. Hablar de generosidad en un caso semejante resulta del todo innecesario. Hay que cerrar los ojos y abrir la bolsa con amplitud, a sabiendas de que todos los gastos serán cubiertos a prorrata. El premio será igual para todos los contribuyentes: lo que urge es aproximar lo más que sea posible la fecha de entrega.
El monto del capital necesario no podrá ser conocido hasta el imprevisible final, y el profesor Niklaus, con toda honestidad, se niega a trabajar con un presupuesto que no sea fundamentalmente elástico. Los suscriptores deben cubrir con paciencia y durante años, sus cuotas de inversión. Hay necesidad de contratar millares de técnicos, gerentes y obreros. Deben fundarse subcomités regionales y nacionales. Y el estatuto de un colegio de sucesores del profesor Niklaus, no tan sólo debe ser previsto, sino presupuesto en detalle, ya que la tentativa puede extenderse razonablemente durante varias generaciones. A este respecto no está de más señalar la edad provecta del sabio Niklaus.
Como todos los propósitos humanos, el experimento Niklaus ofrece dos probables resultados: el fracaso y el éxito. Además de simplificar el problema de la salvación personal, el éxito de Niklaus convertirá a los empresarios de tan mística experiencia en accionistas de una fabulosa compañía de transportes. Será muy fácil desarrollar la desintegración de los seres humanos de un modo práctico y económico. Los hombres del mañana viajarán a través de grandes distancias, en un instante y sin peligro, disueltos en ráfagas electrónicas.
Pero la posibilidad de un fracaso es todavía más halagadora. Si Arpad Niklaus es un fabricante de quimeras y a su muerte le sigue toda una estirpe de impostores, su obra humanitaria no hará sino aumentar en grandeza, como una progresión geométrica, o como el tejido de pollo cultivado por Carrel. Nada impedirá que pase a la historia como el glorioso fundador de la desintegración universal de capitales. Y los ricos, empobrecidos en serie por las agotadoras inversiones, entrarán fácilmente al reino de los cielos por la puerta estrecha (el ojo de la aguja), aunque el camello no pase.
Confabulario (1952)
domingo, 27 de mayo de 2012
Exportando nutrientes y agua: costos ecológicos ocultos del modelo agrícola actual
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| Campo irrigado en McMicken, Arizona. Foto: Kevin Dooley. |
El libro es francamente interesante y Martenson consigue, con éxito a mi entender, profundizar aun más en el análisis de los problemas y predicamentos que enfrentamos en la actualidad.
Una de las partes que más llamó mi atención, seguramente porque nunca se me había ocurrido pensar en ello, es la que explica algunas implicaciones y costos ecológicos ocultos del modelo agrícola vigente en la actualidad:
Más adelante, Martenson analiza el problema del agua:Exportando nutrientes
Los Estados Unidos exportan unas 80 millones de toneladas de productos agrícolas cada año (fundamentalmente granos), lo que representa una enorme cantidad de agua […] y nutrientes vitales que son cosechados de los suelos y enviados al extranjero. Como los nutrientes no son reciclados en los suelos, los elementos vitales que las plantas utilizan para mantener sus funciones biológicas y su crecimiento se están agotando rápidamente de los suelos cultivados
Algo sobre lo cual usted puede haber leído recientemente es que, según análisis realizados, las plantas cultivadas hoy en día contienen muchos menos nutrientes que las cosechadas algunas décadas atrás (1). La evidencia citada más abajo fue preparada por el Dr. Donald R. Davis y revela los siguientes patrones de agotamiento en la nutrición de los alimentos y los nutrientes del suelo:
- La concentración de proteínas en el trigo y la cebada ha disminuido entre un 30% y un 50% entre los años 1938 y 1990.
- Del mismo modo, un estudio realizado sobre 45 variedades de maíz, plantadas unas al lado de las otras de 1920 a 2001, encontró que las concentraciones de proteínas, aceites y 3 aminoácidos disminuyeron en las nuevas variedades.
- El contenido de 6 minerales ha declinado entre 22% y 39% en 14 variedades de trigo ampliamente sembradas a lo largo de los últimos 100 años.
- Datos oficiales sobre nutrientes del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, muestran que el contenido de calcio en el brócoli promediaba 12.9 mg/g de peso seco en 1950, pero sólo 4.4 mg/g en 2003.
No hay ningún misterio en estos resultados. Si usted sistemáticamente cosecha minerales del suelo sin reponerlos y los envía lejos, eventualmente el suelo comenzará a agotarse y habrá menos de esos minerales disponibles para las plantas. En este sentido, entonces, muchos granjeros están de hecho haciendo “minería” de los suelos de los cuales depende su subsistencia. Si no cerramos el círculo de algún modo llevando nuevamente esos minerales a los suelos en las mismas cantidades en que los extraemos y transportamos, la práctica de la agricultura en ellos se tornará insostenible. Tarde o temprano, esos suelos se volverán absolutamente estériles y adecuados únicamente para el tipo de agricultura que emplea enormes cantidades de energía (en algún punto de la línea) para transportar y reemplazar esos nutrientes por otros medios.
Exportando agua— La historia de la comida
El agua es un factor indispensable en la historia de las siempre crecientes cosechas de las pasadas décadas. Las cosechas mundiales de comida se han triplicado desde 1950, y la irrigación es responsable de una buena parte de esos aumentos. La mayoría de la gente se sorprende al aprender que cada kilogramo de trigo cosechado requiere de 1,000 litros de agua para crecer. En este sentido, esta relación 1000:1 significa que cuando los Estados Unidos exportan trigo, en realidad están exportando agua. Un millón de toneladas de granos es lo mismo que un millardo de toneladas de agua, lo cuál explica por qué muchos de los países que tienen problemas de abastecimiento de agua prefieren comprar sus granos en lugar de sembrarlos en sus suelos resecos. Es más barato que cavar pozos o construir plantas de desalinización.
Sin el uso de acuíferos, mucha de la tierra agrícola más seca en el mundo, como los campos de trigo en Arabia Saudita, tendrán que ser abandonadas del todo. Y la agricultura en regiones más templadas tendrá que regresar a las prácticas de siembra de temporal (lo que significa depender únicamente del agua de lluvia en lugar de la irrigación) y esto puede disminuir los cultivos. Esta es una inconveniente realidad en un momento en el que el futuro de la seguridad alimentaria es una preocupación abierta de los líderes mundiales y justo cuando se espera un crecimiento de la población de aproximadamente 40% en los próximos 40 años.
Citando a Lester Brown [el autor de Plan B: Rescuing a Planet under Stress and a Civilization in Trouble] de nuevo: “Para conocer dónde tendremos concentrados los déficits de granos mañana requerimos conocer dónde se están desarrollando los déficits de agua hoy”. Las naciones más secas y populosas ya están enfrentando problemas con el agua hoy. De modo que, a medida que ponderamos el predicamento de la disminución en el nivel de los mantos freáticos, deberíamos también preguntarnos acerca del impacto que estos tendrán en nuestra habilidad para mantener, unas décadas más de crecimiento exponencial, por no decir un crecimiento perpetuo. Dada la enorme letanía de dificultados que estamos enfrentando en la actualidad con el agua, me parece poco probable que seamos capaces de duplicar nuestro crecimiento económico sin incurrir en serios problemas.
Sin duda un par de puntos muy importantes para traer a la discusión pública.
domingo, 20 de mayo de 2012
La educación superior no garantiza nada
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| Joven desempleado mantiene el buen humor tras el desalojo del campamento de OWS en Zuccotti Park, Nueva York. Foto: hardtopeel. |
Su comentario llamó mi atención: es joven, se graduó recientemente y le preocupa no tener la certeza de que contará con los recursos suficientes para llegar al final de cada mes.
—Tienes razón —afirmé— las cosas han cambiado y el futuro será muy diferente de lo que hemos vivido hasta hoy.
Hace unos meses escribí un breve nota sobre la prostitución encubierta en la que se ven envueltas jóvenes británicas que están intentando terminar sus estudios universitarios, debido a la precaria situación económica actual.
Leo un artículo de Bonnie Kavoussi en The Huffington Post que confirma que, en el mundo de hoy, nadie tiene garantizado nada, no importa que tan cualificado esté:
El número de doctorados que reciben beneficios del Programa de Cupones para Alimentos y otras formas de beneficios se triplicó entre 2007 y 2010 pasando a 33,655 personas, de acuerdo a un análisis del Urban Institute citado por The Chronicle of Higher Education. El número de titulares de maestría bajo el mismo programa y otras formas de beneficios también se triplicó durante el mismo período pasando a 293,029 personas, de acuerdo al mismo análisis.
[…] Hay 5,057 personas con grado académico de doctor trabajando como porteros, de acuerdo a datos de la Oficina de Estadísticas Laborales (BLS) citados por el mismo diario.
Este dato es revelador en un país en el que el 15% de la población sobrevive gracias a estos beneficios. Recordemos que en el mismo lapso de tiempo el número de beneficiarios del programa, entre la población general de Estados Unidos, se incrementó en 43% llegando a 46.3 millones de personas en febrero de 2012 (1).
¿Significa esto que no vale la pena estudiar una carrera universitaria? Evidentemente no. Pero los jóvenes de hoy deben tener mucho cuidado a la hora de elegir la profesión que quieren estudiar y no deben tener miedo de dedicarse a otra actividad creativa productiva llegado el momento.
Actualización 7/6/2012: Leo en una nota de Jed Graham en el Investor's Business Daily lo siguiente:
Por primera vez en la historia, los trabajadores sin empleo mayores de 25 años que asistieron a alguna universidad exceden en número a aquellos que optaron por quedarse con un diploma de educación secundaria o menos.
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| En Estados Unidos entre mayor es la educación, mayor es el desempleo. Fuente: IBD con datos del BLS. |
Según un artículo de Hope Yen de Associated Press, uno de cada 2 recién graduados está sin empleo en Estados Unidos.
Yen nos da algunas pistas sobre lo que está sucediendo:
Un análisis de los datos gubernamentales realizado por The Associated Press pone al descubierto perspectivas desiguales para los titulares de una licenciatura.
Las oportunidades para los graduados universitarios varían enormemente.
Mientras hay una enorme demanda en las áreas de ciencia, educación y salud, las artes y humanidades desfallecen. Los salarios medios para los graduados universitarios han caído desde el año 2000, debido a las cambios tecnológicos que han eliminado trabajos de nivel medio como cajeros de bancos. Se espera que la mayoría de los nuevos empleos se creen en posiciones de más bajo nivel como ayudantes de salud en el hogar, mismos que pueden proporcionar atención personalizada a medida que la población de Estados Unidos envejece.
sábado, 7 de abril de 2012
Causas del aumento en el precio del petróleo
Como durante buena parte de 2008, el precio del petróleo es noticia de todos los días. A mi entender, los factores que han provocado que hayamos llegado a la situación actual son varios: el acelerado agotamiento de los yacimientos de petróleo convencional, la especulación financiera, la inflación provocada por la política monetaria de la Reserva Federal y el temor ante eventuales afectaciones en la oferta de hidrocarburos derivadas de conflictos regionales. Para demostrarlo, comparto algunos interesantes gráficos.
Veamos primero la situación de oferta y demanda de petróleo a nivel mundial:
De este gráfico se pueden extraer dos conclusiones: la primera es que el consumo mundial de petróleo ha estado por encima del volumen de extracción durante los últimos 20 años; la segunda es que el volumen de extracción ha estado estancado durante los últimos 6 años, período que coincide con el agotamiento de importantes yacimientos a nivel mundial como el complejo Cantarell en México.
El siguiente gráfico muestra la evolución de las importaciones de petróleo de China contra el precio de ese hidrocarburo.
China es el segundo consumidor mundial de petróleo; en 2010 su consumo fue de poco más de 9 millones de barriles diarios, cifra 90% superior a la del año 2000 (1).
Excluyendo al Medio Oriente, Asia y Oceanía consumen el 31.5% del petróleo extraído a nivel mundial. Este consumo ha aumentado de manera vertiginosa en los últimos 10 años, pasando de 21.1 a 27.2 millones de barriles diarios, un incremento del 29%. Eso explica en parte el aumento en el precio del petróleo antes de la burbuja especulativa de 2008 (2).
Tras el estallido de la burbuja, el precio del petróleo cayó momentáneamente a niveles no vistos desde mediados del año 2004, para reiniciar su marcha ascendente poco después. ¿A qué se debió esto? El siguiente gráfico parece explicarlo:
La aplicación por parte de la Fed de políticas de estímulo económico con el fin de revivir a la moribunda economía estadounidense incrementaron la base monetaria en $700 millardos de dólares de la noche a la mañana. Esto, obviamente, comenzó a generar inflación y ésta se reflejó en el precio del petróleo. A finales de 2010, un segundo paquete de estímulo por $600 millardos de dólares se utilizó para monetizar la deuda de ese país.
El siguiente gráfico compara el precio del petróleo West Texas Intermediate (WTI) y el petróleo Brent:
El WTI y el Brent son las dos mezclas de referencia más utilizadas en el mercado internacional del petróleo. El petróleo WTI es más ligero (contiene menos ceras) y dulce (contiene menos azufre) por eso, históricamente se ha cotizado uno o dos dólares por encima del precio del petróleo Brent (3). A finales de 2010 esta correlación comenzó a disminuir.
Centrémonos en estos últimos dos años:
Recordemos que a principios de 2011 ocurrieron estallidos sociales en los países árabes ocasionados, principalmente, por el incremento en el costo de la vida, o sea, en la inflación.
El punto culminante de estos eventos fue el levantamiento armado en Libia, uno de los principales productores de petróleo a nivel mundial, a mediados de febrero.
Como puede observarse en el gráfico, en ese momento el precio del petróleo Brent había aumentado 50% en tan solo seis meses pasando de $80, a más de $120 dólares por barril.
Lo más curioso, sin embargo, fue la diferencia entre los precios del petróleo WTI y del Brent, misma que llegó a ser de $30 dólares en octubre del 2011, en un hecho sin precedentes. El mercado internacional ha estado pagando desde entonces más caro el petróleo de menor calidad, o sea, el Brent.
Históricamente, los aumentos en el precio del petróleo han precedido a las recesiones económicas (4). En el medio de una frágil "recuperación", no es descabellado pensar que durante buena parte de 2011 se intentó manipular (con poco éxito, por cierto) el precio del petróleo; a fin de cuentas a nadie le conviene un nuevo episodio de contracción económica en medio de una situación como la actual.
Hasta aquí el análisis; intentemos ahora un poco de prospección:
En fin, que no se vislumbra nada bueno si no hacemos algo para cambiar nuestra dependencia de los combustibles fósiles.
Actualización 20/5/2012: Leo en el Financial Times que los costos marginales de producción de petróleo se acercan a los $100 dólares por barril, lo que confirma la hipótesis de que hemos llegado al fin de la era del petróleo barato:
El artículo incluye un gráfico que muestra a partir de qué precio ya no resulta económicamente rentable, para diferentes compañías, extraer petróleo; observen con atención el valor estimado para Pemex:
Veamos primero la situación de oferta y demanda de petróleo a nivel mundial:
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| Extracción y consumo mundial de petróleo (1980-2010). Fuente: BP Statistical Review of World Energy 2011 |
De este gráfico se pueden extraer dos conclusiones: la primera es que el consumo mundial de petróleo ha estado por encima del volumen de extracción durante los últimos 20 años; la segunda es que el volumen de extracción ha estado estancado durante los últimos 6 años, período que coincide con el agotamiento de importantes yacimientos a nivel mundial como el complejo Cantarell en México.
El siguiente gráfico muestra la evolución de las importaciones de petróleo de China contra el precio de ese hidrocarburo.
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| Importaciones de petróleo de China y precio del petróleo. Fuente: Business Insider |
China es el segundo consumidor mundial de petróleo; en 2010 su consumo fue de poco más de 9 millones de barriles diarios, cifra 90% superior a la del año 2000 (1).
Excluyendo al Medio Oriente, Asia y Oceanía consumen el 31.5% del petróleo extraído a nivel mundial. Este consumo ha aumentado de manera vertiginosa en los últimos 10 años, pasando de 21.1 a 27.2 millones de barriles diarios, un incremento del 29%. Eso explica en parte el aumento en el precio del petróleo antes de la burbuja especulativa de 2008 (2).
Tras el estallido de la burbuja, el precio del petróleo cayó momentáneamente a niveles no vistos desde mediados del año 2004, para reiniciar su marcha ascendente poco después. ¿A qué se debió esto? El siguiente gráfico parece explicarlo:
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| Precio del petróleo WTI y base monetaria ajustada. Fuente: Banco de la Reserva Federal de San Luis |
La aplicación por parte de la Fed de políticas de estímulo económico con el fin de revivir a la moribunda economía estadounidense incrementaron la base monetaria en $700 millardos de dólares de la noche a la mañana. Esto, obviamente, comenzó a generar inflación y ésta se reflejó en el precio del petróleo. A finales de 2010, un segundo paquete de estímulo por $600 millardos de dólares se utilizó para monetizar la deuda de ese país.
El siguiente gráfico compara el precio del petróleo West Texas Intermediate (WTI) y el petróleo Brent:
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| Precios del barril de petróleo WTI y Brent. Fuente: Banco de la Reserva Federal de San Luis |
El WTI y el Brent son las dos mezclas de referencia más utilizadas en el mercado internacional del petróleo. El petróleo WTI es más ligero (contiene menos ceras) y dulce (contiene menos azufre) por eso, históricamente se ha cotizado uno o dos dólares por encima del precio del petróleo Brent (3). A finales de 2010 esta correlación comenzó a disminuir.
Centrémonos en estos últimos dos años:
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| Precios del barril de petróleo WTI y Brent. Fuente: Banco de la Reserva Federal de San Luis |
Recordemos que a principios de 2011 ocurrieron estallidos sociales en los países árabes ocasionados, principalmente, por el incremento en el costo de la vida, o sea, en la inflación.
El punto culminante de estos eventos fue el levantamiento armado en Libia, uno de los principales productores de petróleo a nivel mundial, a mediados de febrero.
Como puede observarse en el gráfico, en ese momento el precio del petróleo Brent había aumentado 50% en tan solo seis meses pasando de $80, a más de $120 dólares por barril.
Lo más curioso, sin embargo, fue la diferencia entre los precios del petróleo WTI y del Brent, misma que llegó a ser de $30 dólares en octubre del 2011, en un hecho sin precedentes. El mercado internacional ha estado pagando desde entonces más caro el petróleo de menor calidad, o sea, el Brent.
Históricamente, los aumentos en el precio del petróleo han precedido a las recesiones económicas (4). En el medio de una frágil "recuperación", no es descabellado pensar que durante buena parte de 2011 se intentó manipular (con poco éxito, por cierto) el precio del petróleo; a fin de cuentas a nadie le conviene un nuevo episodio de contracción económica en medio de una situación como la actual.
Hasta aquí el análisis; intentemos ahora un poco de prospección:
- La economía continúa estancada. Es previsible que la Reserva Federal recurra a una nueva ronda de estímulo económico (QE3) que generará mayor inflación y hará aumentar aún más el precio del petróleo (5).
- El elevado precio del petróleo y el aumento incesante de la demanda hacen viables las enormes inversiones que se requieren para extraer petróleo no convencional (6). El petróleo no se está acabando… todavía; lo que se está agotando rápidamente es el petróleo barato.
- El sistema capitalista requiere de un crecimiento económico perpetuo. Para crecer, el sistema necesita de energía barata. El aumento en el precio del petróleo es la antesala de una recesión. Las continuas recesiones o, mejor dicho, la depresión económica en curso, provocará deflación y una caída en el precio del petróleo.
- Un precio bajo hace inviable extraer el petróleo no convencional e inhibe las nuevas inversiones requeridas para reemplazar los yacimientos actuales, generando un problema en la oferta futura.
- La lucha por los recursos escasos incuba conflictos que pueden degenerar en enfrentamientos armados entre países. Libia, una guerra subsidiaria que Estados Unidos libró contra China, fue el primer ejemplo. La escalada contra Irán, podría ser el siguiente paso (7).
En fin, que no se vislumbra nada bueno si no hacemos algo para cambiar nuestra dependencia de los combustibles fósiles.
Actualización 20/5/2012: Leo en el Financial Times que los costos marginales de producción de petróleo se acercan a los $100 dólares por barril, lo que confirma la hipótesis de que hemos llegado al fin de la era del petróleo barato:
El seguimiento de los datos de las 50 mayores compañías productoras de petróleo y gas (sin contar los países de la ex Unión Soviética) indica que el dinero, la producción y los costos unitarios crecieron, en 2011, a una tasa mucho mayor que el promedio de los últimos 10 años. Los costos de producción se incrementaron 26% el año pasado, mientras que los costos unitarios de producción lo hicieron en un 21% alcanzando $35.88 dólares por barril. Este valor es significativamente mayor que el experimentado por los costos de largo plazo, destacando las continuas presiones sobre los costos experimentadas por la industria de extracción y producción a medida que el costo por barril, al aumentar la producción, continua volviéndose más caro. El costo marginal de las 50 mayores compañías productoras de petróleo y gas a nivel mundial se incrementó a $92 dólares por barril en 2011, un incremento anual de 11%, en línea con el aumento histórico promedio de la tasa de crecimiento anual compuesto (TCAC). Asumiendo otro incremento de dos dígitos este año, los costos marginales de las 50 mayores empresas productoras de petróleo y gas podrían alcanzar los $100 dólares por barril. Mientras observamos un decremento de los precios del petróleo a corto plazo debido a una débil demanda, la perspectiva de mayores precios a largo plazo continúa siendo apoyada por el incremento en los costos de producción.
El artículo incluye un gráfico que muestra a partir de qué precio ya no resulta económicamente rentable, para diferentes compañías, extraer petróleo; observen con atención el valor estimado para Pemex:
martes, 6 de marzo de 2012
Crónica del colapso: Teherán
El hombre que se ahoga, no está preocupado por la lluvia.
Proverbio persa.
Proverbio persa.
Ocurrió el 17 de febrero de 2008 y el canal de noticias internacional PressTV lo reportó así:
Aunque los recursos petroleros de Irán fueron descubiertos hace más de cien años, este sector ha desempeñado hasta ahora un papel menor en los mercados internacionales, afirmó Gholam-Hossein Nozari, ministro del Petróleo de Irán, según la agencia IRNA.
Hablando en la inauguración de la Bolsa Petrolera Iraní en la isla de Kish, Nozari señaló que era importante para Irán jugar un papel más activo en las transacciones de petroleo y petroquímicos en los mercados internacionales.
“Todas las principales monedas del mundo serán usadas en las transacciones de la Bolsa Petrolera Iraní”, añadió.
La Bolsa Petrolera Iraní, es un proyecto que nació con el objetivo de acabar con el monopolio del dólar en las transacciones de petróleo, gas y otros productos petroquímicos. Su apertura significa, por tanto, un desafío intolerable para los Estados Unidos.
Desde su anuncio en 2005, la Bolsa sufrió diversos retrasos: debió haber iniciado operaciones en marzo de 2006, pero el Ministro del Petróleo de entonces afirmó que la apertura se postergaba debido a "problemas técnicos" (1).
Unas semanas antes de su estreno, varios cables de fibra óptica utilizados para el transporte de comunicaciones entre Europa, el Medio Oriente y la India, fueron saboteados. Algunos analistas interpretaron este hecho como un intento de minar la confianza en la naciente Bolsa (2 y 3).
De manera curiosa, las suspicacias en torno al programa nuclear civil de Irán fueron aumentando de forma paralela y el bombardeo mediático acerca de las supuestas intenciones iraníes de dotarse de armas nucleares no ha cesado desde entonces.
De nada ha servido que los directores de las 16 agencias de inteligencia de Estados Unidos lo hayan desmentido, una y otra vez, en testimonios jurados ante el Senado (4 y 5): quien intente desafiar el statu quo deberá pagar caro por su osadía.
En Irán parece que tiene muy claro lo que está en juego. En un artículo publicado por el diario Tehran Times y titulado Visiones de violencia en defensa del dólar, se afirma lo siguiente:
La disputa sobre el programa nuclear de Irán no es otra cosa que una conveniente excusa que permite a los Estados Unidos utilizar amenazas para proteger el papel del dólar como moneda de reserva. Recordemos que Sadam Husein anunció que Iraq no aceptaría más dólares para compras de petróleo en noviembre del año 2000 y que la invasión de Estados Unidos y la Gran Bretaña ocurrió en marzo de 2003. Irán abrió su bolsa en 2008, y debemos darle crédito a su habilidad negociadora para que esta “crisis” no haya llegado más lejos hasta ahora.
Europa está al borde del caos económico debido a las prudentes políticas monetarias del Banco Central Europeo, que ha rechazado imprimir dinero para comprar deuda gubernamental, contrario a lo que ha hecho la Reserva Federal de Estados Unidos. Habiendo sido atraída por los préstamos baratos de rescate de la Fed para evitar incumplimientos del gobierno, Europa cedió a la presión de inspiración sionista de Estados Unidos y acordó dispararse un tiro en su pie financiero mediante la imposición de sanciones petroleras contra Irán, lo que le garantiza una recaída en la recesión. Para los Estados Unidos, sin embargo, estos acontecimientos financieros permiten asegurar que el euro no plantea la amenaza que alguna vez representó para la hegemonía del dólar en las transacciones petroleras.
Los discursos han subido de tono en los meses recientes: Israel ha amenazado con atacar a Irán (6); Irán ha declarado que responderá con dureza y ha amagado con cerrar el estrecho de Ormuz (7 y 8); Estados Unidos ha advertido que no tolerará esto, pues aproximadamente el 40% del petróleo extraído a nivel mundial circula por ahí (9).
Irán es el cuarto mayor exportador de hidrocarburos y tiene la cuarta mayor reserva de petróleo y la segunda mayor reserva de gas del mundo. Sus exportaciones se dirigen fundamentalmente a China, Japón, India, Corea del Sur y Turquía (10).
¿A quién le conviene que esta situación cambie?
En un mundo marcado por la escasez de recursos, estos países se muestran reacios a acatar las sanciones que Estados Unidos pretende imponer a quien realice intercambios comerciales con Irán (11, 12, 13 y 14). China, sobre todo, parece haber aprendido bien la lección libia.
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| Exportaciones de petróleo iraní de acuerdo a su destino. Fuente: EIA. |
El 20 de marzo de 2012 es la fecha señalada para que la Bolsa Petrolera Iraní deje de operar con dólares.
¿Permitirán los Estados Unidos que esto suceda? ¿Qué ocurrirá después?
Actualización 6/04/2012: Leo lo siguiente en un reporte especial publicado hace unos días por la agencia Reuters:
Los Estados Unidos, aliados europeos e incluso Israel están generalmente de acuerdo en tres cosas acerca del programa nuclear de Irán: Teherán no tiene una bomba, no ha decidido construir una, y está probablemente a varios años de poder desarrollar una cabeza nuclear.
Sin comentarios.
jueves, 1 de marzo de 2012
Hay un mañana y depende de ti
No hay mañana (There's no tomorrow) es un excelente documental animado de media hora dedicado a analizar los problemas derivados del agotamiento de recursos, la transición energética y el crecimiento exponencial en un mundo finito.
El documental fue dirigido por el cineasta irlandés Dermot O' Connor y su estilo está inspirado en los dibujos animados pro-capitalistas que fueron muy populares en la década de 1940.
Si te gustó puedes descargarlo en alta definición y formato MP4 en filehosting.org (=~ 500 MB).
El guión, las referencias y material adicional para lectura puede encontrarse en el sitio de Incubate Pictures.
El documental fue dirigido por el cineasta irlandés Dermot O' Connor y su estilo está inspirado en los dibujos animados pro-capitalistas que fueron muy populares en la década de 1940.
Si te gustó puedes descargarlo en alta definición y formato MP4 en filehosting.org (=~ 500 MB).
El guión, las referencias y material adicional para lectura puede encontrarse en el sitio de Incubate Pictures.
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domingo, 20 de noviembre de 2011
Crónica del colapso: Davis
Si quieres hacerte una idea de cómo será el futuro, imagina una bota aplastando un rostro humano incesantemente.
El futuro ya está aquí, sólo que desigualmente repartido.
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| El teniente de la policía John Pike rocía gas pimienta sobre los manifestantes del movimiento Occupy UC Davis (foto: Wayne Tilcock/Enterprise) |
Ocurrió el 18 de noviembre en el campus de la Universidad de California en Davis: la policía roció con gas pimienta a un grupo de manifestantes pacíficos que se negaban a retirar un campamento de protesta por la creciente desigualdad social y económica en Estados Unidos (1 y 2).
Y es que a pesar del discurso oficial, cada vez es más evidente que una mayor parte de la población estadounidense está resintiendo los efectos de la crisis económica.
En agosto de 2011 más de 45.8 millones de estadounidenses recibían cupones de alimentos, casi el 15% de la población del país (3).
En julio de 2011 el número de jóvenes de entre 16 y 24 años con empleo fue el menor de la historia (48.8%) y la manipulada tasa de desempleo (18.1%) duplicaba, en ese sector, a la de la población en general (4).
Por otro lado, el costo de las matrículas universitarias no han dejado de aumentar desde el inicio de la crisis y los incrementos han sido mayores en las universidades públicas, llegando hasta 46% en el caso de la Universidad Estatal de California (5 y 6).
Endeudados y sin empleo, el futuro no pinta nada bien para los jóvenes estadounidenses. Es por eso que las protestas del movimiento Occupy han encontrado terreno fértil para desarrollarse.
La respuesta oficial ante los reclamos ha sido invariablemente la represión y este tipo de incidentes se está volviendo algo común a lo largo y ancho del país tal como lo muestran las siguientes imágenes:
Oakland, California, 25 de octubre de 2011: alrededor de 100 manifestantes arrestados tras intentar reinstalar un campamento frente a la alcaldía de la ciudad (7). Scott Olsen, un manifestante veterano de la invasión a Irak, es herido de gravedad en los disturbios (8).
Denver, Colorado, 29 de octubre de 2011: 20 personas arrestadas tras enfrentamientos con la policía en durante una manifestación frente al Centro Cívico de la ciudad (9).
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| La policía empleó armas largas para amenazar a los manifestantes de Occupy Denver. (foto: Craig F. Walker, The Denver Post) |
Atlanta, Georgia, 6 de noviembre de 2011: 20 manifestantes arrestados tras enfrentamientos con la policía al intentar reinstalar un campamento (10).
Berkeley, California, 9 de noviembre de 2011: 39 personas detenidas tras una manifestación por la creciente desigualdad social y el aumento en la matrícula estudiantil (11).
Portland, Oregon, 13 de noviembre de 2011: miles de manifestantes hacen retroceder a la policía tras el desalojo del campamento en Pioneer Courthouse Square (12).
Seattle, Washington, 15 de noviembre de 2011: una marcha de apoyo a Occupy Wall Street es reprimida; la policía roció gas pimienta sobre los manifestantes entre los que se encontraban una anciana, una joven embarazada y un sacerdote (13).
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| Dorli Rainey, una activista de 84 años fue rociada con gas pimienta durante las protestas en Seattle. (foto: Joshua Trujillo/seattlepi.com) |
La plutocracia que gobierna Estados Unidos se está quitando la máscara y poco a poco nos muestra su verdadero rostro.
¿Cuánto tiempo falta para que los manifestantes se cansen de ser golpeados impunemente y rociados con gas pimienta sin razón alguna? ¿Cuánto tiempo más para que las protestas se tornen realmente violentas?
Kristin Koster, una profesora de post-doctorado presente durante la represión en UCD declaró: "Cuando tu proteges las cosas en las que crees con tu cuerpo, eso te cambia para bien. Te radicaliza para bien".
José Martí, el apóstol de la independencia de Cuba, escribió en Nueva York hace más de un siglo (14):
Los pueblos, como los hombres, no se curan del mal que les roe el hueso con menjurjes de última hora, ni con parches que les muden el color de la piel. A la sangre hay que ir, para que se cure la llaga. No hay que estar al remedio de un instante, que pasa con él, y deja viva y más sedienta la enfermedad. O se mete la mano en lo verdadero, y se le quema al hueso el mal, o es la cura impotente, que apenas remienda el dolor de un día, y luego deja suelta la desesperación.
[…]
A la raíz va el hombre verdadero. Radical no es más que eso: el que va a las raíces. No se llame radical quien no vea las cosas en su fondo. Ni hombre, quien no ayude a la seguridad y dicha de los demás hombres.
La raíz de esta crisis debemos buscarla en un modelo económico agotado que promueve la concentración de la riqueza y requiere de crecimiento perpetuo en un mundo superpoblado con recursos cada vez más escasos. Hay que meter la mano y curar el mal. Hay que cambiar el modelo. Hay que hacerlo ahora.
jueves, 27 de octubre de 2011
domingo, 16 de octubre de 2011
¿La guerra como tabla de salvación de una economía moribunda?
La Segunda Guerra Mundial fue el gran experimento natural sobre los efectos de incrementar considerablemente el gasto gubernamental, y como tal siempre ha servido de ejemplo positivo importante para los que favorecemos un enfoque activo ante una economía deprimida.
La prosperidad de la guerra es como la prosperidad que traen un terremoto o una plaga.
Ludwig von Mises (Nación, Estado y Economía, 1919)
A pesar de un rescate bancario de $700 millardos de dólares; un paquete de estímulo económico por $700 millardos de dólares; casi $2 billones de dólares (trillones, cuenta corta) en flexibilización cuantitativa (1); y más de $16 billones de dólares en préstamos secretos para salvar a bancos nacionales y extranjeros; la economía de Estados Unidos no da signos de recuperación a cuatro años del inicio de la crisis económica (2).
En un artículo publicado hace un par de meses, Paul Craig Roberts, quien fuera Secretario Adjunto del Tesoro durante el primer mandato de Ronald Reagan, hace un recuento de la situación y esboza un panorama preocupante.
Según Roberts a lo largo de 2011 la economía estadounidense ha enfrentado tres crisis simultáneas. La primera de ellas surgió por la pérdida de empleos, PIB, ingreso de los consumidores y base tributaria, y fue causada por el translado de la base productiva al exterior (3). Por lo tanto, los únicos beneficiarios de los paquetes de estímulo económico han sido países como China, India e Indonesia.
La segunda crisis, la financiera, fue causada por la desregulación, el fraude y la avaricia. La titulización de las hipotecas provocó que las entidades emisoras no tuvieran ningún incentivo para conocer la solvencia del prestatario, ya que las hipotecas se combinaban y vendían a terceros por cuotas. Como a mayor cantidad de hipotecas, mayor era la ganancia, no tardaron en aparecer los emisores de informes crediticios falseados que provocaron el estallido de la burbuja inmobiliaria.
La tercera crisis fue el enorme déficit fiscal del gobierno federal que era imposible de financiar sin involucrar a la Reserva Federal mediante la monetización de la deuda pública estadounidense. Esta situación provocó dudas acerca del valor del dólar y su papel como moneda de reserva internacional, mismas que se vieron reflejadas en el alza del precio del oro y la plata.
Cualquiera de estas crisis era, por sí misma, seria; todas juntas implican una catástrofe económica.
Roberts continúa con una lectura geopolítica sobre la situación actual en el Medio Oriente que es reveladora:
No había una salida obvia [a las crisis], y aunque se pudiera hallar alguna, el gobierno estaba enfocado en otra cosa: guerras.
De manera adicional a las operaciones militares en Irak, Afganistán, Pakistán, Yemen y Somalia, Estados Unidos y la OTAN comenzaron operaciones militares contra Libia el 19 de marzo de 2011. Como con las guerras existentes, el propósito real de la agresión contra Libia no fue reconocido, pero quedó claro que era privar a China de sus inversiones petroleras en el este del país. A diferencia de las protestas árabes previas, la rebelión libia fue un levantamiento armado en el que algunos vieron la mano de la CIA.
La guerra de Libia aumentó el riesgo, porque a pesar de ocultarse tras el velo de las protestas árabes, Estados Unidos estaba confrontando a China. De manera similar, en la rebelión armada en Siria, el objetivo de Washington era la base naval rusa en Tartus. Derrocando al gobierno de Assad en Siria e instalando un régimen aliado se pondría fin a la presencia naval rusa en el Mediterráneo.
Al ocultar sus propósitos detrás de las protestas en Libia y Siria, mismas que podría haber iniciado, Washington evitaba conflictos frontales con China y Rusia, pero ambas potencias comprendieron que se estaba golpeando sus intereses. Esto elevó la imprudencia de las políticas agresivas de Washington al iniciar una confrontación con dos potencias nucleares, una de ellas con poder financiero al ser el principal acreedor extranjero de Estados Unidos.
Roberts culmina su análisis al sur del Magreb. Para contrarrestar las inversiones chinas en el continente africano, especialmente en Angola (4) y Nigeria (5), Obama ha mantenido el enfoque militarista de su antecesor en la Casa Blanca con la creación del Mando África del ejército estadounidense (6).
Preocupado por su ascenso, Estados Unidos se comprometió a impedir el acceso de China a fuentes independientes de energía. El gran juego que en el pasado ha llevado siempre a la guerra se está jugando una vez más.
¿Será posible que el gobierno estadounidense esté pensando que, tal como ocurrió en 1940, la vía para sacar al país de la depresión económica es involucrarlo en un nuevo conflicto bélico de proporciones inciertas?
Las recientes declaraciones del senador Lindsey Graham, un halcón republicano partidario de acciones militares contra Irán, Siria y Pakistán, parecen apuntar en este sentido (7).
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